domingo, 20 de septiembre de 2009

Elecciones Presidenciales: ¿Que gane el mejor?

¿Acaso habría que justificar por qué alguna persona votaría nulo en la presente elección?

La explicación más simple es la correcta (bendita Navaja de Ockham). Luego, la explicación sería que la persona que vota nulo no le convence ninguno de los candidatos que se presentan y, ante un escenario en el cual tiene que elegir y no ve un cambio sustancial en su calidad de vida futura, cualquiera de ellos que resulte electo, lo más sensato sería no votar por ninguno (o bajo el mismo razonamiento, votar por cualquiera, pero llevaríamos al extremo ese razonamiento, ya que hay sutiles diferencias entre unos y otros), lo cuál también se manifiesta con un voto en blanco, pero ante el temor de que pueda ser modificado por alguna "mano negra" ex post, prefiere anularlo de diversas formas (No entraremos en detalles de las formas para anular un voto). Es lo mismo que ir a un supermercado y buscar un cierto producto, por ejemplo, leche de chocolate marca Soprole (por decir alguna marca y que el ejemplo se entienda cabalmente). si no hay leche de chocolate marca Soprole, disponemos de otras leches de la misma marca de otros sabores y, además disponemos de otras leches de marcas distintas (como Calo, Nestlé, Lonco Leche, Colun,, etc.) del mismo sabor (chocolate) y de otros sabores. Estas leches actuarían como productos sustitutos del producto deseado (leche de chocolate marca Soprole) satisfaciendo el mismo deseo: tomar leche de chocolate.

Esto mismo es una elección, existen distintos candidatos con distintos pensamientos, programas de gobierno y equipos de trabajo. Cada uno puede cumplir de mejor o peor forma un gobierno (eso a priori generalmente no se sabe). La gente busca un candidato preciso que cumpla con la representación de sus pensamientos, valores y formas de actuar, en el cual sentirse apoyada en términos de protección social, seguridad (delincuencia), educación, salud, protección a las inversiones, fomento de exportaciones, entre otras. Pero si ningún candidato logra convencer a esta persona, si no se logran diferenciar uno de otro, y se cree que representan más menos lo mismo, esta persona no votará por ninguno, porque simplemente no satisface lo que ella requiere de un candidato.

La clase política de turno (muchos de ellos han estado de turno por varias décadas) aún no ha internalizado este hecho. Llaman a inscribirse a los jóvenes para votar, pero no les ofrecen propuestas de gobierno distintas a las ya existentes en años pasados. "Es más de los mismo" se aduce. Y la verdad, es cierto. Con propuestas poco creíbles, con promesas típicas de elecciones, que sabemos que al final se cumplirán a medias, o no se cumplirán, con resultados de cada gobierno que paulatinamente se ve que no han sido los prometidos, donde la calidad de la salud es al menos reprochable - si bien es cierto se ha aumentado la cobertura de salud, la calidad deja mucho que desear - lo mismo sucede con educación, empleo, delincuencia, y otras más que son de interés nacional; es decir, no se ven diferencias sustanciales al transcurrir los años. Luego, el resultado lógico de una votación que se repite cada cierto número de años, dadas estas circunstancias, es que el número de votos nulos y blancos sea cada vez mayor. Y los votos válidamente emitidos sean a su vez cada vez menos, reflejo de ese número de personas que aún creen en estos políticos, o creen en la libertad que da la elección democrática de los representantes (cuestionable afirmación)

En mi opinión, creo que votar nulo es lo lógico para esta elección. Un gobernante que tenga detrás partidos como la UDI o RN, derechistas conservadores, opositores a cualquier cosa que huela a libertad de opción y opinión (léase píldora del día después, toque de queda propuesto por Moreira) sería realmente catastrófico. En la contraparte, candidatos como Eduardo Frei y Marco Enriquez-Ominami, este último salido de la misma coalición que Eduardo Frei, representando casi la misma cosa, no son una opción atractiva. El tiempo que se ha estado con un gobierno de la Concertación, 19 años, es demasiado, con muy buenos cambios, pero con un olor a podrido, un olor a corrupción que ya no se puede disimular. Marco Enríquez-Ominami, como decía un antiguo profesor: "Es la misma vaca, pero echá". Representa a la concertación, pero fuera de ésta. Representa el ala liberal de la concertación, más de izquierda. Frei representa más el centro de la concertación, pero en las últimas semanas ha dado pasitos hacia la izquierda. Inconsecuente candidato.

Y los demás candidatos no dan seguridad de gobernabilidad, reflejada en una adhesión bajísima. Mientras la izquierda no dé un reflejo de real gobernabilidad, de candidatos intelectualmente preparados para "luchar" con los productos del marketing y el dinero creados por la Concertación y la derecha, los cuales intelectualmente también son muy preparados, muy poco podrán hacer.

Así las cosas. A votar nulo se ha dicho

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