Me ha costado entender como en las décadas pasadas las personas hacían sus trabajos, de cualquier índole. No existía internet, por ende, no existía el correo electrónico, no existían las cosas online. Luego, todo era a mano, y cuando había que enviar algo, se hacía por encomienda.
Esto ha sido mucho más notorio en la educación tanto primaria, secundaria como superior. Antes, los niños para hacer sus trabajos, por ejemplo biografías de algún personaje importante, tenían que ir necesariamente a una enciclopedia que tenían en casa o la pedían prestada a algún vecino o amigo, o sino, tenían que comprar el icarito respectivo donde salía dicha información. Recortar las fotos de ese personaje y transcribir manualmente toda la información que se le había pedido de tarea. Ahora, es muchísimo más fácil este periplo, basta solamente con colocar http://www.google.com/, colocar el nombre de dicho personaje, y saldrá toda la información que se necesite, e incluso más. Y este ejemplo es válido para cualquier información, foto, documento, diario, etc. que se necesite.
En la educación superior, por ejemplo, antes se tenían que consultar muchos libros, buscarlos detenidamente, leer bastante para estudiar alguna materia o buscar información para un informe de trabajo. Con la aparición de portales en cada universidad donde los profesores suben las materias, apuntes, guías de ejercicios, incluso ejercicios resueltos, el alumno solamente debe hacer un click para descargar toda esa información y ahorrarse un tiempo considerable en buscarla. Es decir, se ha reducido al mínimo el esfuerzo por obtener la información. El ahorro de tiempo en buscarla, se ha traducido en jóvenes que no hayan que hacer con su tiempo y se entretienen gran parte de ese tiempo ahorrado en cosas como Facebook (una pérdida de tiempo total, si su uso es meramente social sin fines educacionales o difusión de conocimiento), usado para subir la autoestima de cada uno de ellos, juegos online que al final de cuentas pretender ser de estrategia (lo cual ya sería un gasto de tiempo beneficioso ya que por lo menos estimularía el pensamiento lógico) pero, finalmente, muchos terminan mostrando su verdadero rostro y, no son más que juegos de matanzas sin lógica alguna. Son pocas las personas en términos relativos que dedican su tiempo en otras cosas beneficiosas o productivas, como la lectura, el deporte o la reflexión. Basta preguntarle a cualquiera de esas personas asiduas al Facebook, que pasan realizando test o subiendo fotos por montón, cuando fue la última vez que leyó un libro de más de 100 páginas, por ejemplo, o cuando fue la última vez que hizo deporte (con esto quiero decir, más de 60 minutos por lo menos tres veces en la semana por un tiempo prolongado) la respuesta será la mayoría de las veces: “Hace mucho tiempo” o “Nunca”.
Luego, la tecnología ha contribuido a crear personas menos esforzadas, o derechamente más flojas, que para que algo esté a su alcance tiene que estar necesariamente a un click de distancia, porque sino, el trabajo se torna casi imposible, que implica un esfuerzo tan enorme como de ir a una biblioteca y buscar la información que se necesita. O creen de forma casi increíble que si la información no está en internet, simplemente no existe. Personas adictas al computador, a las relaciones interpersonales online, aversas a realizar un trabajo que implique salir de sus cómodas sillas y de sacar la vista de ese monitor y salir al mundo real y relacionarse y buscar las cosas que sean necesarias.
Las peticiones abundan para que me haga un facebook y suba mis fotos (hacer un facebook quizás, con fines académicos o informativos, ya que mucha información se envía por este medio, pero fotos, lo dudo) o para que me conecte más seguido a MSN, ya que si no hago esas dos cosas, prácticamente no existo, JA. Técnicamente, se tiene más vida que toda esa tropa de vagos fuera de esa red que adormece cerebros. Personalmente, estoy más en contacto con la naturaleza desde que he dejado internet sólo para uso académico, desde que he dejado de depender de un computador para hacer las cosas, desde que la televisión y las cosas online ocupan menos tiempo de mi vida, y he incorporado más buenos hábitos o los he fomentado en mayor medida que antes como la lectura, o el salir a andar en bicicleta o correr bajo inmensos árboles que dan un lujoso paisaje para hacer deporte.
En fin, la computación, internet, desgraciadamente se ha tomado en parte nuestras vidas, tanto para hacer trámites necesarios (que no se pueden hacer en otra parte) como para cumplir con las exigencias universitarias, creando gente más sedentaria y dependiente de este medio, pero también ha hecho resplandecer otras actividades que antes no se valoraban tanto, y que me han hecho en lo personal, valorar también otras cosas y a hacer de internet un medio necesario, pero que no utilizo más allá de eso, de lo necesario, es decir, si se puede prescindir de él para hacer alguna cosa, se prescindirá y se hará de alguna otra forma alternativa.
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